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Tipos de estudios maxilofaciales y su utilidad

22 septiembre, 2026

Una ortodoncia, un implante o una cirugía oral no deberían empezar con suposiciones. Los tipos de estudios maxilofaciales permiten al odontólogo conocer con mayor detalle las estructuras dentales, óseas y faciales antes de definir un plan de tratamiento. Cada imagen responde a una necesidad clínica distinta y aporta información que no siempre es visible durante la consulta.

Para el paciente, esto se traduce en una atención más organizada y decisiones mejor sustentadas. Para el profesional tratante, significa contar con registros digitales precisos para evaluar el caso, explicar alternativas y planificar procedimientos con mayor seguridad.

¿Qué son los estudios maxilofaciales?

Los estudios maxilofaciales son imágenes diagnósticas enfocadas en dientes, maxilares, mandíbula, articulaciones, senos maxilares y estructuras cercanas de la cara y el cráneo. Se solicitan en diferentes momentos: antes de iniciar un tratamiento, durante el seguimiento de un proceso o cuando el odontólogo necesita complementar la valoración clínica.

No todos los estudios ofrecen el mismo nivel de detalle ni abarcan la misma zona. Una radiografía panorámica permite obtener una visión general de ambas arcadas dentales y los maxilares, mientras que una tomografía puede mostrar la anatomía en tres dimensiones. Elegir correctamente evita solicitar imágenes más amplias o más complejas de lo necesario.

La indicación siempre debe estar relacionada con la necesidad del caso y ser definida por el odontólogo o especialista tratante. El centro radiológico realiza la toma con protocolos técnicos adecuados y entrega los registros para apoyar esa evaluación profesional.

Tipos de estudios maxilofaciales más solicitados

Radiografía panorámica dental u ortopantomografía

La radiografía panorámica dental, también llamada ortopantomografía, es uno de los estudios más solicitados en radiología oral y maxilofacial. Ofrece una imagen amplia de los dientes, raíces, maxilar superior, mandíbula, articulaciones temporomandibulares y zonas vecinas en una sola toma.

Suele ser solicitada para valoraciones generales, controles odontológicos, planificación de ortodoncia, evaluación previa a extracciones, revisión de terceros molares y orientación inicial en tratamientos de rehabilitación oral. También puede ser útil antes de procedimientos de implantología, aunque los casos que requieren mediciones tridimensionales suelen necesitar un estudio complementario.

La toma es rápida, generalmente dura pocos minutos. El paciente permanece de pie o sentado, según el equipo, mientras el dispositivo gira alrededor de la cabeza. No requiere ayuno ni preparación compleja. Es necesario retirar aretes, collares, piercings removibles, gafas y otros objetos metálicos de la zona de cabeza y cuello para evitar interferencias en la imagen.

Tomografía de haz cónico o CBCT

La tomografía computarizada de haz cónico, conocida como CBCT, genera imágenes tridimensionales de la región oral y maxilofacial. A diferencia de una radiografía convencional en dos dimensiones, permite observar cortes y reconstrucciones de una zona específica desde distintos ángulos.

Es especialmente útil en la planificación de implantes dentales, la evaluación de dientes retenidos, procedimientos quirúrgicos, endodoncia de alta complejidad, análisis de reabsorciones, valoración de articulaciones temporomandibulares y revisión de relaciones anatómicas que requieren mayor precisión. Por ejemplo, antes de instalar un implante, el profesional puede requerir información tridimensional sobre el volumen óseo disponible y la ubicación de estructuras anatómicas cercanas.

No todos los pacientes necesitan una tomografía. Su campo de visión puede ajustarse al área de interés para obtener la información requerida con un protocolo acorde a la indicación clínica. Por eso, es útil acudir con la orden o solicitud del odontólogo, especialmente cuando se requiere una zona, arco o región específica.

Radiografía cefalométrica

La radiografía cefalométrica es un estudio de cráneo utilizado principalmente en ortodoncia y ortopedia maxilar. Puede realizarse en proyección lateral o frontal, según el análisis solicitado por el especialista.

Su utilidad está en registrar la relación entre huesos faciales, dientes y tejidos blandos. El ortodoncista emplea estas referencias para estudiar patrones de crecimiento, relaciones esqueletales y cambios previstos durante el tratamiento. Con frecuencia se solicita junto con la panorámica al inicio de una valoración ortodóntica.

Para el paciente, el procedimiento es sencillo. Se utiliza un posicionador que ayuda a mantener la cabeza estable y estandarizar la toma. Esta consistencia es valiosa cuando el especialista necesita comparar estudios realizados en diferentes etapas del tratamiento.

Radiografías periapicales

Las radiografías periapicales muestran con detalle uno o pocos dientes, incluyendo la corona, la raíz y el tejido óseo que rodea el extremo radicular. Son estudios de campo reducido y alta utilidad para revisar una zona puntual.

El odontólogo puede solicitarlas en valoraciones de endodoncia, control de tratamientos de conductos, diagnóstico periodontal, evaluación previa a restauraciones o seguimiento de dientes específicos. Como el área observada es menor que en una panorámica, este estudio no reemplaza una visión general de toda la boca, pero sí aporta precisión cuando hay una pregunta clínica localizada.

Durante la toma se ubica un receptor dentro de la boca y el equipo se posiciona externamente. Puede generar una sensación breve de incomodidad, especialmente si existe sensibilidad, pero el procedimiento suele ser rápido.

Radiografías interproximales o de aleta de mordida

Las radiografías interproximales, también conocidas como bitewing o aleta de mordida, permiten observar principalmente las coronas de dientes posteriores y los espacios entre ellos. Son útiles para que el odontólogo evalúe áreas que pueden ser difíciles de revisar visualmente durante el examen clínico.

También ayudan a valorar el nivel óseo en sectores posteriores y el ajuste de algunas restauraciones. Se realizan colocando un receptor intraoral que el paciente sostiene al morder suavemente una aleta o soporte diseñado para ello.

Estudios complementarios según la necesidad clínica

En algunos casos pueden solicitarse radiografías oclusales, proyecciones específicas de articulación temporomandibular u otros registros indicados por el especialista. La elección depende de la zona a estudiar, el tratamiento previsto y el nivel de detalle necesario.

Un estudio más amplio no siempre es mejor. La imagen adecuada es la que responde de forma precisa a la pregunta clínica planteada por el profesional tratante. Por eso, una orden clara facilita que la toma se realice con el protocolo y el campo de exploración correspondientes.

¿Cómo se elige el estudio adecuado?

La selección entre los diferentes tipos de estudios maxilofaciales parte del objetivo clínico. Si el odontólogo necesita una visión global de la dentición y los maxilares, puede indicar una panorámica. Si requiere analizar una sola pieza dental, una periapical puede ser suficiente. Cuando la planificación depende de relaciones espaciales complejas, como en implantología o cirugía, puede requerirse una tomografía CBCT.

También influyen factores como la edad del paciente, antecedentes de estudios previos, síntomas reportados al odontólogo y fase del tratamiento. En ortodoncia, por ejemplo, la combinación de panorámica y cefalométrica suele aportar registros iniciales diferentes pero complementarios. En rehabilitación oral, el profesional puede solicitar estudios focalizados o tridimensionales según el procedimiento proyectado.

La imagen no reemplaza la consulta odontológica. Su valor está en complementar el examen clínico y apoyar la toma de decisiones del profesional. Un centro de radiología no diagnostica ni recomienda tratamientos directamente al paciente a partir de una imagen individual; el resultado debe ser revisado por el odontólogo tratante en el contexto completo del caso.

Preparación y proceso de toma

La mayoría de los estudios radiográficos orales no requieren ayuno ni medicamentos previos. Es recomendable llegar con unos minutos de anticipación, llevar la orden odontológica si se cuenta con ella e informar al personal si existe embarazo o posibilidad de estarlo. Esta información permite aplicar el protocolo de atención correspondiente.

Antes de la toma, el personal indicará qué accesorios retirar y cómo ubicarse. Mantenerse quieto durante unos segundos es clave para evitar movimientos que reduzcan la nitidez de la imagen y obliguen a repetirla. En estudios intraorales, comunicar cualquier molestia ayuda a adaptar el posicionamiento de la mejor manera posible.

En Promtadx, el objetivo es que cada toma sea clara, organizada y cómoda, con registros digitales que puedan integrarse de forma ágil al flujo de trabajo del odontólogo remitente.

Entrega de resultados y siguiente paso

Después de realizar el estudio, las imágenes y el informe radiográfico se entregan en el formato definido por el centro y según los tiempos informados al momento de la atención. Los registros digitales facilitan que el odontólogo acceda a la información necesaria para continuar la valoración y conversar con el paciente sobre las opciones de tratamiento.

Si tiene una orden, revísela antes de asistir para confirmar el estudio solicitado. Si no está seguro de cuál necesita, lo más adecuado es consultar primero con su odontólogo: una solicitud precisa permite obtener la imagen correcta y avanzar con mayor claridad en su atención.

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