Cuando una impresión deja de ser necesaria
El iTero Element 5D permite obtener un modelo digital de la boca sin recurrir, en muchos casos, a las cubetas con pasta de impresión. Para quien va a iniciar un tratamiento de ortodoncia, rehabilitación, implantes o estética dental, esto puede significar una experiencia más cómoda y una conversación mucho más clara con su odontólogo desde la primera cita.
No se trata únicamente de sustituir un método tradicional por una pantalla. El escaneo intraoral aporta registros precisos de dientes y encías, imágenes en color y herramientas de visualización que ayudan al profesional a planificar, explicar alternativas y realizar seguimiento del caso. Su valor está en convertir información clínica en un registro digital útil para tomar decisiones.
Qué es el iTero Element 5D
El iTero Element 5D es un escáner intraoral. Mediante una pequeña cámara que se desplaza por las superficies dentales, captura miles de imágenes y genera una representación digital tridimensional de la boca. El procedimiento suele ser rápido, no requiere ayuno ni preparación especial y no utiliza radiación ionizante.
Durante el escaneo, el paciente permanece sentado en el sillón dental mientras el profesional recorre dientes, encías y zonas de mordida. La información aparece en pantalla de forma progresiva, por lo que es posible comprobar si el registro está completo antes de finalizar la cita.
A diferencia de una radiografía panorámica o una tomografía, este equipo no muestra las estructuras internas del hueso, las raíces en profundidad ni los senos maxilares. Cada prueba responde a una pregunta clínica diferente. El escáner intraoral registra principalmente las superficies visibles y la relación entre los dientes; la radiología oral aporta información que no se puede observar directamente.
Un modelo 3D para trabajar con mayor precisión
El modelo digital permite observar la boca desde distintos ángulos, ampliar áreas concretas y registrar la relación entre arcada superior e inferior. En tratamientos de ortodoncia, puede utilizarse para estudiar apiñamientos, espacios y cambios en la posición dental. En rehabilitación oral, facilita el diseño de restauraciones, coronas, carillas o prótesis ajustadas a la anatomía del paciente.
También reduce algunos inconvenientes de las impresiones convencionales. Para personas con reflejo nauseoso, dificultad para mantener la boca abierta o experiencias previas incómodas, evitar los materiales de impresión puede marcar una diferencia importante. Aun así, el método indicado depende del tratamiento, de la situación clínica y del criterio del profesional responsable.
Color real y tecnología NIRI
Una de las particularidades del equipo es la captura de imágenes intraorales en color. Esto ayuda a documentar el estado visual de dientes y encías y facilita que el odontólogo explique lo que observa al paciente con apoyo de imágenes claras.
El iTero Element 5D incorpora además tecnología NIRI, siglas de imagen infrarroja cercana. Esta función puede ayudar al profesional a identificar áreas que merecen una revisión adicional, especialmente en determinadas superficies interproximales, es decir, entre dientes. No reemplaza la exploración clínica, las radiografías cuando están indicadas ni el diagnóstico del odontólogo.
Es una distinción relevante: una herramienta de apoyo puede orientar la observación, pero no confirma por sí sola una caries ni determina un tratamiento. La decisión debe basarse en la valoración completa del caso, los síntomas, la exploración y los estudios diagnósticos que correspondan.
iTero Element 5D en la planificación dental
La principal ventaja del iTero Element 5D no es solo capturar una imagen atractiva de la boca. Es disponer de un registro digital que puede servir como punto de partida para planificar y comparar la evolución de un tratamiento.
En ortodoncia, el escaneo permite registrar la posición inicial de los dientes y trabajar con flujos digitales para alineadores u otros sistemas. El paciente puede entender mejor qué se pretende corregir y por qué es necesario mantener una buena higiene, acudir a las revisiones o utilizar correctamente los dispositivos indicados.
En implantología y rehabilitación, el modelo intraoral puede complementar otras pruebas para estudiar el espacio disponible, la mordida y el diseño protésico. Sin embargo, cuando se necesita valorar cantidad y calidad ósea, trayectos nerviosos, raíces o estructuras anatómicas profundas, el odontólogo puede solicitar una tomografía o una radiografía específica. El escáner y la imagen radiológica no compiten: se complementan cuando el caso lo requiere.
En estética dental, la información digital ayuda a analizar proporciones, contornos y la relación de los dientes con la sonrisa. También puede favorecer una comunicación más concreta entre paciente, odontólogo y laboratorio dental. Ver un modelo no sustituye el criterio clínico, pero hace que las expectativas y los límites del tratamiento se puedan explicar con mayor claridad.
Ventajas para el paciente y para la consulta
Para el paciente, la comodidad suele ser el beneficio más evidente. No hay pasta de impresión, el proceso es visual y el registro puede repetirse en el momento si una zona no ha quedado bien capturada. Además, el modelo digital evita tener que conservar moldes físicos y facilita el seguimiento en tratamientos que se prolongan durante varios meses.
Para los odontólogos, la ventaja está en la calidad y disponibilidad de la información. Un archivo digital permite revisar el caso, compartirlo con el laboratorio cuando procede y comparar escaneos realizados en diferentes momentos. Esto puede hacer más ordenado el flujo de trabajo, aunque exige protocolos adecuados de captura, almacenamiento y comunicación clínica.
La rapidez tampoco debe confundirse con precipitación. Un buen escaneo requiere superficies razonablemente limpias, control de humedad y una técnica correcta. Si el paciente presenta sangrado gingival, movilidad, aparatología compleja o dificultad para abrir la boca, el proceso puede requerir más tiempo o no ser la prueba más adecuada en ese momento.
Lo que el escaneo no puede resolver por sí solo
El entusiasmo por la odontología digital debe ir acompañado de expectativas realistas. El escáner no reemplaza una consulta odontológica, no permite diagnosticar todas las patologías y no elimina la necesidad de radiografías cuando existe una indicación clínica.
Una panorámica dental ofrece una visión general de maxilares, dientes, articulaciones y estructuras relacionadas. Una tomografía proporciona información tridimensional de tejidos duros en situaciones concretas, como planificación de implantes, dientes retenidos o evaluación de determinadas lesiones. Por su parte, las radiografías intraorales pueden aportar detalle en áreas específicas. Elegir un estudio u otro depende de la pregunta que el profesional necesita responder.
En Promtadx, la radiología oral y maxilofacial forma parte de esa base diagnóstica para los tratamientos que requieren evaluar estructuras no visibles en un escaneo intraoral. El informe radiográfico y las imágenes digitales están destinados a apoyar la planificación del odontólogo tratante, que es quien integra toda la información clínica del paciente.
Antes y después del escaneo
Generalmente, no hace falta una preparación compleja para un escaneo intraoral. Conviene acudir con los dientes cepillados y comunicar al profesional si existe sensibilidad dental, dificultad para mantener la boca abierta, náuseas frecuentes o alguna situación que pueda afectar a la comodidad durante la toma.
Tras el procedimiento, el odontólogo valorará si el registro es suficiente para el siguiente paso del tratamiento o si necesita complementarlo con fotografías, radiografías u otros estudios. En algunos casos, el escaneo se repite en revisiones posteriores para comparar cambios de forma objetiva.
La mejor tecnología no convierte un tratamiento en automático. Bien utilizada, permite que el paciente vea mejor su situación y que el especialista planifique con información más ordenada, precisa y comprensible. Esa conversación clínica, apoyada en los estudios adecuados para cada caso, es donde empieza una atención dental más previsible.





